¿Crear arte con unas simples cajas de cartón y materiales de diversas texturas? ¡Una vez más ha sido posible!
En un principio, como en casi
todas las sesiones, nos desconcertó la idea, no sabíamos muy bien qué hacer con
este material. No obstante, nos dejamos llevar por la buena conexión que se ha
creado en el grupo durante todas las sesiones, por la diversión y las ganas de
disfrutar y de crear sin complejos, cómo cuando éramos pequeñas. Y nos pusimos
manos a la obra, nos metimos en el papel para realizar una carrera “bichos”. Con
las cajas de cartón y materiales de diferentes texturas nos hemos convertido en
diferentes animales: los caracoles, las tortugas y la abeja y cada una,
imitando el movimiento característico, hemos participado en una carrera llena
de alegría, motivación y compañerismo.
Este tipo de actividad es realmente útil para estimular la
percepción háptica en los niños con discapacidad visual. Ellos carecen del sentido
más importante para acceder a la información que les ofrece el mundo, pero lo
pueden conseguir a través del tacto.
Las manos en el niño ciego se convierten en el órgano primario de percepción.
Mediante el tacto activo (percepción háptica) va sumando la información que
percibe a través de la piel y la adquirida a través del movimiento. Por tanto
la percepción háptica es un procedimiento exploratorio y no un sentido
meramente receptivo. Tiene capacidad de procesar y codificar la información
procedente de distintos tipos de estímulos como pueden ser la temperatura,
dureza, rugosidad, tamaño, textura, y junto con la información proporcionada
por el movimiento del propio cuerpo logra que el niño ciego reciba una
información útil sobre los estímulos que le rodean.


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